Por: EPR

Nuestra Logia, como su el origen etimológico de la palabra lo indica, es la representación del Universo, objetivamente en los Talleres Masónicos, por la reproducción del Templo del Rey Salomón, que era sostenido por Doce columnas, a la hora del meridiano, en la cual el cuerpo no proyecta sombras, es decir a la hora en que inician nuestros trabajos.

Nuestro sistema solar tiene como punto central el Astro Rey, el cual describe una marcha circular en los espacios interestelares a través de las constelaciones zodiacales vulgarmente llamadas "Casas". Es así que en los Templos Masónicos vemos dibujados los Signos Zodiacales en cada una de sus doce columnas “enmarcando el universo” y con el objeto de representar gráficamente la marcha aparente del sol por los espacios cósmicos.

La cadena del templo al estar en lo "alto" de nuestra Logia tiene una connotación celeste, con doce nudos que aparecen de trecho en trecho a lo largo de todo el cordel, que simbolizan los doce signos del zodíaco como ya mencionamos la tenida pasada; cinco de estas columnas están situadas a Septentrión, cinco más a Mediodía, y las dos restantes (las columnas J y B) a Occidente, justo en el pórtico de la entrada, en donde la cadena está interrumpida.

Zodíaco que significa "rueda de la vida" es el marco del universo visible, y su movimiento cíclico, unido al de los planetas y demás constelaciones, influye en el cambio alternativo de las estaciones y en el mantenimiento y renovación de la vida del cosmos y del hombre. De esto se deduce que la Masonería no desconoce la antigua ciencia de la astrología, que junto a la alquimia revela también los misterios del cielo y de la tierra.

La Logia no es una estructura estática, como tampoco lo es el universo, sino dinámica, pudiendo ser visualizada como un círculo, "rueda del cosmos" o Rota Mundi. Esto está expresamente indicado por el andar del Maestro de Ceremonias en el interior de nuestro templo.

Filosóficamente, cada columna representa una de las dignidades oficiales que gobiernan nuestros trabajos en el taller. Las doce columnas sostienen en pie con resistencia absoluta los fundamentos de la Logia, los cuales mantienen en perfecta armonía el desarrollo intelectual, moral, de todos y cada uno de los A:. de Mas:., así como el sistema solar mantiene en armonía, la evolución y generación de vida en nuestro planeta, que sin éste no sería posible, sin las doce columnas en nuestro templo, no sería posible el desarrollo perfecto de los trabajos de nuestro taller, templo simbólico.

Especial mención merecen las columnas J y B, las cuales se vinculan con la simbólica de los dos solsticios, y por tanto con las dos fases ascendente–descendente del ciclo anual. Ellas se asemejan, a los dos San Juan, el Bautista y el Evangelista, y a los dos rostros del dios romano Jano, y en consecuencia a la "puerta de los hombres" y la "puerta de los dioses", respectivamente. Estas son las puertas zodiacales de Cáncer y Capricornio, que corresponden a la entrada del verano y del invierno, es decir el descenso y el ascenso de la luz solar. Las puertas solsticiales cumplen un papel muy importante dentro del proceso iniciático, que no debe olvidarse, reproduce exactamente las etapas del desarrollo cosmogónico.Para los pitagóricos, por la puerta de Cáncer las almas penetran en el "antro de las ninfas", que es lo mismo que la caverna platónica, otra imagen del mundo. Allí el masón, atravesando las dos columnas como si fuese parido por ellas, comienza a recorrer su viaje horizontal o terrestre, hasta llegar al centro de sí mismo, al altar de su corazón, en donde se abre otra puerta, la de Capricornio, a través de la cual inicia otro viaje, esta vez vertical y celeste hacia la cúpula y la clave de bóveda que corona los misterios de la cosmogonía, dando acceso así a los estados metafísicos e incondicionados.

El hombre "entra por una puerta y sale por otra, y en el ínterin, signado por el espacio y el tiempo, tiene la oportunidad de reconocerse y escapar de esa condición por su identificación con otros estados del ser universal, que puede vivenciar por medio de la conciencia individual, semejante a la conciencia universal, y que constituyen la posibilidad de la regeneración particular y también universal, siempre, tomando como soporte la generación y la creación en el espacio y el tiempo".

La Columna B es por tanto la que simboliza nuestra entrada en el seno de nuestra Augusta Institución y nos brinda el inicio de nuestra marcha en la perfección, superando la primer etapa, es decir vencer el mundo material, simbolizado con la escuadra sobre el compás, para ser candidatos, toda vez que nuestra Logia tiene una representación tridimensional, a la superación vertical, que nos lleva al grado de compañero.

Pitágoras a partir del 12 obtiene entre otros los ritmos de 5 y 7 correspondientes al Hombre y el 12 y el 24 que lo relacionan con los movimientos del sistema solar. Si el número 12 lo reducimos a dígitos es decir, sumamos el 1 y el 2, el resultado será 3, o sea el correspondiente para el Aprendiz. Así mismo son 12 los pulsos para el diagnóstico del estado del cuerpo.

Toda esta simbología obviamente es dinámica, es aplicable al micro y macrocosmos, pero sobre todo a nosotros mismos, sin la interiorización de estos conceptos, es decir, sin su debida comprensión y aplicación en nosotros mismos, en nuestra vida social, familiar y personal; carece de sentido y se torna vana y hueca, nos cierra la posibilidad de pasar por la puerta de Capricornio. Debemos ser Masones comprometidos, esforzarnos no sólo en el renacimiento a una nueva vida, sino en el tenaz desarrollo y crecimiento congruentes con nuestra forma de pensar,

en la construcción arquitectónica de nuestro Templo Inmaterial, de otra manera tan sólo seremos “coleccionistas de medallas”.